La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de personas y empresas, aunque muchas organizaciones todavía no saben cómo convertir su uso en una estrategia segura, medible y alineada con el negocio. Mar Ivars, cofundadora de Cooralia, abordó estas cuestiones en el espacio “La Entrevista” de INFORMACIÓN TV, conducido por David Olcina.
Durante la conversación se analizaron el origen y funcionamiento de la IA, sus aplicaciones cotidianas, los riesgos de privacidad y desinformación, la adopción en pymes y las implicaciones del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.
Cuatro ideas clave de la entrevista
La IA no nació con ChatGPT
La inteligencia artificial lleva décadas integrada en servicios que utilizamos de forma habitual: detección de fraude bancario, cálculo de rutas, reconocimiento de voz o transcripción automática. La gran transformación de 2022 fue que los modelos generativos permitieron interactuar con ella mediante lenguaje natural.
Para una pyme, esperar ya no es una opción
La IA puede ahorrar tiempo, automatizar tareas, mejorar el análisis de información y ampliar capacidades en prácticamente cualquier área. Sin embargo, utilizar una herramienta de forma aislada no equivale a disponer de una estrategia de IA.
La seguridad depende del uso, las herramientas y la gobernanza
El riesgo de compartir información confidencial puede controlarse mediante herramientas adecuadas, criterios claros sobre qué datos pueden utilizarse, políticas internas y una arquitectura segura. El objetivo no es frenar la adopción, sino hacerla sostenible.
La regulación europea también afecta a los usos internos
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial no se limita a imágenes o vídeos generados por IA. También exige revisar usos empresariales como el filtrado de currículums, los chatbots, las automatizaciones con datos de clientes o empleados y la creación de contenidos sin supervisión suficiente.
La IA lleva décadas operando en segundo plano
Aunque la conversación pública se aceleró con la llegada de ChatGPT y otros modelos generativos, la inteligencia artificial no es una tecnología reciente. Como explicó Mar Ivars, durante años ha intervenido en sistemas bancarios, mapas, dispositivos móviles y herramientas de reconocimiento de voz sin que el usuario la identificara necesariamente como IA.
La diferencia actual es la accesibilidad. Las personas pueden conversar con los sistemas, pedirles que analicen información o generar contenidos mediante instrucciones en lenguaje natural. Esa facilidad de uso ha multiplicado la adopción, pero también exige comprender sus límites: las respuestas se basan en probabilidades y pueden contener errores, por lo que deben contrastarse las fuentes, especialmente en asuntos complejos.
Adoptar IA no significa acumular herramientas
En el tejido empresarial, especialmente entre pymes y empresas medianas, todavía conviven curiosidad, presión competitiva y temor a perder el control de la información. La entrevista subrayó que empezar a experimentar es positivo, pero que una prueba aislada no constituye una estrategia.
La adopción debe comenzar por la realidad del negocio: procesos, áreas, datos, prioridades y objetivos. Solo después tiene sentido seleccionar herramientas o plantear desarrollos más complejos. El impacto puede traducirse en tiempo liberado, mayor eficiencia, mejor análisis, control operativo, rentabilidad o capacidad de decisión.
Idea central de Cooralia
Primero, un diagnóstico serio con las personas que toman las decisiones. Solo después llegan las herramientas.
Seguridad, privacidad y criterio humano
La IA ofrece ventajas claras en velocidad, automatización y accesibilidad, pero requiere precauciones. En el ámbito personal, no deben compartirse contraseñas, documentos identificativos ni datos sensibles en herramientas no adecuadas. En la empresa, es necesario establecer qué plataformas pueden utilizarse, con qué información y bajo qué responsabilidades.
La seguridad no depende únicamente de la tecnología. También depende de la formación, la política de uso, la trazabilidad y la supervisión humana. Con una gobernanza definida, la inteligencia artificial puede incorporarse sin exponer innecesariamente información confidencial.
El Reglamento Europeo de IA entra en la operativa diaria
La conversación también abordó el marco regulatorio europeo y la necesidad de clasificar los usos de IA según su riesgo. La regulación afecta tanto a quienes desarrollan sistemas como a las organizaciones que los utilizan en sus procesos.
Recursos Humanos es un ejemplo especialmente relevante: filtrar currículums, redactar ofertas, resumir entrevistas o apoyar decisiones de selección puede implicar obligaciones de transparencia, control y trazabilidad. Lo mismo ocurre con chatbots, contenidos de marketing y automatizaciones que procesan datos de clientes o empleados.
Por eso, el primer paso no es únicamente revisar qué herramientas se han contratado oficialmente. También hay que identificar el uso real que ya existe dentro de la organización, incluidos los accesos personales y las iniciativas no centralizadas.
Qué significa para una empresa
La principal conclusión de la entrevista es que la inteligencia artificial debe gestionarse como una capacidad empresarial y no como una colección de aplicaciones. Una organización que quiera avanzar con seguridad debería:
- Inventariar los usos actuales de IA, incluidos los no autorizados o no centralizados.
- Identificar procesos donde la IA pueda generar impacto económico u operativo real.
- Definir qué datos pueden utilizarse y en qué herramientas.
- Establecer responsables, controles y supervisión humana.
- Priorizar iniciativas según impacto, viabilidad y riesgo.
- Formar a los equipos para utilizar la IA con criterio.
Este enfoque permite reducir incertidumbre, ordenar la adopción y transformar la experimentación en resultados sostenibles.
Ver la entrevista completa
La entrevista completa, emitida el 29 de julio de 2026 en INFORMACIÓN TV, está disponible en la web del medio:
Ver entrevista completa en INFORMACIÓN TV
Entrevista conducida por David Olcina Lagos a Mar Ivars, cofundadora de Cooralia Intelligent Works.